Saeta

Obra producida en el laboratorio Leviatán (Detener el tren de la historia) en el marco del proyecto Sobre capital y territorio III (de la naturaleza de la economía política... y de los comunes), presentada en la exposición Sobre capital y territorio (2007-2012), Centro de las artes de Sevilla, noviembre 2012 - febrero de 2013.

La pieza Saeta aborda uno de los temas que el proyecto Sobre capital y territorio venía tratando en sus anteriores ediciones, el de la polémica construcción de la torre Pelli. El pasado 27 de junio de 2012 el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco emitió finalmente una resolución oficial acerca de este caso en la que lamenta que los trabajos de construcción de la torre no fuesen suspendidos como había requerido previamente dicho Comité, y que no mediasen debates o consultas sobre cómo podría haberse mejorado el proyecto. Además insiste en el impacto visual altamente negativo del rascacielos. Ese impacto visual altamente negativo es uno de los variados argumentos que esgrime la plataforma ciudadana Túmbala para posicionarse en contra de la construcción del edificio, y es precisamente sobre el que queríamos trabajar.

Un impacto visual sobre el paisaje y el patrimonio de la ciudad que se podría resumir en una imagen ya popular, la de la nueva torre compitiendo con la vieja, la torre de la Catedral, la Giralda, que hasta ahora marcaba el límite de la ciudad en altura. El titular de un articulo del periódico El País lo expresa así: “Un rascacielos achica la Giralda”.

Pueblo bárbaro ¿qué pides?
¿qué voceas, qué pretendes?
la sangre del creador
estará sobre ti siempre.

Saeta popular

En el texto que describe el proyecto en la web de Pelli Architects se anuncia: “La torre definirá el nuevo skyline de Sevilla. Será armoniosa con hitos importantes de Sevilla y establecerá un diálogo con la Giralda”. Pero Pelli no especifica qué tipo de diálogo mantendrán las torres, no nos dice de qué van a hablar ni cómo. Nuestra propuesta consistió finalmente, gracias a que en el grupo se encontraba el cantaor El Niño de Elche y que podíamos colaborar con él, en cantarle una saeta a la Torre Pelli desde la Giralda.

José Luis Ortiz Nuevo en su libro Quién me presta una escalera recoge una correspondencia entre José María Sbarbi y Antonio Machado y Álvarez, padre de los poetas Antonio y Manuel Machado, de la que extraigo un par de fragmentos. Sbarbi escribe: “La voz saeta no puede ser más expresiva de lo que es para el caso presente, pues trae su origen del latín sagitta, con el cual se significa esta clase de armas arrojadizas y a la verdad que la sentencia espiritual breve y fervorosa es capaz de causar en el ánimo análoga impresión a la que produce en el cuerpo la herida de una flecha o saeta”; y escribe Machado que las saetas son “coplas disparadas a modo de flechazos, contra el empedernido corazón de los fieles en los, para estos, solemnísimos momentos en que las cofradías detienen sus pasos para dar descanso a los infelices conductores y ocasión al público de admirar el primor artístico de las esculturas y el suntuoso lujo de las imágenes”.

The tower will define the new skyline of Seville. It will be harmonious with important Seville landmarks and will engage in a dialog with La Giralda, church spires and the masts along the bridges that contribute to the rich character of the city.
 

César Pelli

Se trataba tanto de lanzar una flecha de torre a torre como de intentar reproducir en el audiovisual (la pieza finalmente fue un audiovisual de 5 minutos) ese momento de detenimiento ante las imágenes del que habla Machado, pero poniéndonos ante las dos torres, en lugar de ante el Cristo y la Virgen. Para ello el Niño de Elche y yo elaboramos la letra de una saeta, remitiéndonos al libro Saetas populares de Agustin Aguilar y Tejera, que recoge una amplia selección de estos cantes. Tomamos fragmentos de saetas populares y tratamos de hacer, a partir de ellos, una letra propia; finalmente nos resultó una saeta doble (las saetas normalmente tienen cuatro o cinco versos; nosotros hicimos dos estrofas de cuatro versos).

Así, la saeta empieza con la frase “Ya la obra se ha consumado” que es una frase que en cierta saeta popular remite a la obra de Dios, que se consuma con la muerte de Cristo, y que consiste en redimir al pueblo del pecado (una redención que no significa que se elimine el pecado de la Tierra, sino que promete que en el más allá nos salvaremos). Nosotros usamos “la obra se ha consumado” para dar inicio al relato sobre esta obra arquitectónica cuya construcción ya se ha (prácticamente) finalizado.

Comentar dos cosas sobre la producción: una es que queríamos alcanzar en altura a las dos torres, por lo que el vídeo está hecho a partir tanto de imágenes del Niño de Elche cantando en el campanario de la Giralda y la vista de la nueva torre desde allí, como de una serie de imágenes aéreas en las que se intenta alcanzar el tope de cada una de estas torres. 

La otra es que pedimos permiso al Cabildo de la Catedral para hacer la grabación del campanario y tener la posibilidad de montar allí un set, y el permiso se nos denegó, con lo que tuvimos que hacerlo al modo de una performance y de una forma digamos “alegal”, haciéndonos pasar por turistas. Nos dio tiempo a hacer varias tomas antes de que llegaran los de seguridad.

Pero lo interesante es que el Cabildo niega que se puedan hacer grabaciones en la Catedral siempre y cuando haya figurantes. Esto significa que se puede grabar la Catedral tal y como es, se puede hacer un documental y tomar imágenes del interior de la Catedral y del campanario, pero no se puede hacer ningún tipo de ficción dentro de ese espacio. En el momento en que hay un actor o un figurante que podría introducir un elemento de ficción se prohibe la grabación.

 

 

Cuando desde los altos miradores contemplamos una ciudad asentada en tierra llana, nos satisface hallar casi siempre una montaña próxima, a la vez vigía, a la vez amenaza [...]. Sevilla no tiene su montaña y creemos que no hubiese podido soportarla. Ella es la cumbre de sí misma, la cima ideal, el baluarte supremo. Sus esclavos, aherrojados, nunca la abandonarían; su independencia se pugnará en sus calles; sus castigos los espera de su propia elevación.

Manuel Chaves Nogales, La ciudad (1921)